Pastel de Acelgas

Un pastel con personalidad, con toda la intensidad de las acelgas y la suavidad del queso.

Muy fácil de preparar y perfecto para tomar un tentempié. El truco de esta receta está en que los ingredientes sean lo más frescos posibles. Al tener una elaboración sencilla y con tan pocos insumos, notaremos por completo la calidad de la materia prima.

Una de esas recetas que brillan por su sencillez, donde  podemos decir que menos es más.

Me encanta preparar mis propias masas cuando cocino, sin embargo siempre podemos comprarlas hechas en el supermercado.

 

 

Ingredientes:

600 gr de acelgas

1 cebolla mediana

400 gr de queso fresco,

2 cucharadas de harina

50 ml de nata

40 gr de mantequilla

4 huevos

Nuez moscada

Sal

Para la masa:

500 gr de harina

375 de mantequilla

100 ml de leche

1 yema de huevo

20 gr de azúcar

10 gr de sal

 

Preparación:

La masa:

Cernimos la harina.

Ponemos la harina en un bol junto con la mantequilla cortada en trozos, con las palmas de las manos sobamos despacio para ir integrando la mantequilla con la harina.

Mezclamos el azúcar con la yema y la leche, agregamos a la harina.

Mezclamos, hasta conseguir una masa homogénea. Intentando trabajar la masa lo menos posible.

Envolvemos en papel film, dejamos reposar una hora en el frío.

Relleno:

Cortamos la cebolla en tiras delgadas y sofreímos en un caso con la mantequilla a fuego medio, hasta que estén transparentes.

Agregamos la acelgas cortadas en trozos grandes y los tallos en tiras finas,  rehogamos. Cuando estén suaves, añadimos la harina y movemos.

Incorporamos la nata, junto con un poco de nuez moscada. Dejamos reducir.

Rallamos el queso fresco e incorporamos, dejamos unos minutos más al fuego.

Rectificamos la sal y dejamos enfriar. Si vemos que queda mucho líquido, podemos dejarlo en un colador mientras enfría.

Montaje:

Precalentamos el horno a 180º

Estiramos la masa y forramos la base de nuestro molde.

Rellenamos con las acelgas y hacemos tres huecos equidistantes, donde pondremos los huevos.

Tapamos con un poco más de masa, con ayuda de los dedos unimos bien la masa, para evitar que se abra durante el horneado.

Con ayuda de un cuchillo, hacemos pequeños cortes en la tapa, para ayudar a que escape el aire y la humedad.

Batimos una yema de huevo y le agregamos un chorrito de leche, esto ayudara a darle un lindo color dorado.

Con ayuda de un pincel, pintamos la superficie de nuestro pastel con la mezcla de la yema de huevo y la leche, llevamos al horno por unos 30- 40 minutos.

Es recomendable fijarnos en la parte inferior de la masa, para verificar la cocción.

 

 

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