Este postre lo preparé para una de esas reuniones sorpresa y de última hora que aparecen por arte de magia y a las que no deseas llegar con las manos vacías, por lo que pillas lo que tienes por casa y preparas algo en piloto automático. Sin complicaciones y sin darle demasiadas vueltas al asunto. Una de esas veces que sale el postre perfecto para la ocasión sin siquiera darte cuenta y que luego tienes que comenzar a darle vueltas para recordar qué fue lo que hiciste exactamente.
Pues bien, después de un buen rato dándole vueltas, he conseguido llevar la receta al papel y así poder repetirla nuevamente y de paso compartirla con todos vosotros.
Consejo: hay que batir los huevos a temperatura ambiente para conseguir un buen montado, y si ves que no montan, no te preocupes, ten paciencia, sube un poco la velocidad y sigue montando.
Otro consejo: si no consigues mermelada de mandarina, busca alguna que tenga un toque de acidez como ciruelas o naranjas para evitar que todo quede muy dulce.
- Dificultad: media (por el bizcocho)
- Raciones: 8-12 personas

Ingredientes
- Para el bizcocho
- 5 huevos M
- 150 g de azúcar
- 100 g de harina de repostería
- 1 cucharadita de vainilla.
- Para el relleno
- 120 g de mermelada de mandarina
- 300 ml de nata para montar
- 180 g de queso crema
- 35 g de azúcar glass
- 10 ml de zumo de mandarina
- para el almíbar
- 300 ml de agua
- 40 g de azúcar
- 20 ml de zumo de mandarina o naranja.
- Para decorar
- 100 g de cobertura de chocolate negro o con leche
elaboración
- Para el bizcocho
- Precalentamos el horno a 180ºC.
- Con ayuda de un batidor eléctrico comenzamos a montar los huevos.
- Cuando comiencen a coger aire, agregamos el azúcar y la vainilla.
- batimos hasta que triplique su tamaño, queremos conseguir una mezcla que recuerde al merengue y que al dejar caer la mezcla con las batidoras, deje una estela por encima (esto se llama punto cinta).
- El proceso de batir puede tardar perfectamente unos 10-15 minutos.
- Una vez listo, agregamos poco a poco la harina tamizada y vamos mezclando hasta incorporarla de forma homogénea.
- Una vez listo, ponemos nuestro bizcocho de forma uniforme en una bandeja de horno con papel de horno o enharinada (yo utilicé una bandeja de 20×30 cm).
- Horneamos durante unos 20 minutos o hasta que al clavarle un palillo, este salga limpio.
- Dejamos reposar el bizcocho unos diez minutos fuera del horno y lo retiramos de la bandeja del horno colocándolo sobre una rejilla para que enfríe. (Si no tienes rejillas de repostería, aprovecha la rejilla del horno). Esto ayudará a que enfríe de forma pareja y sin condensación de agua.
- Dejamos enfriar.
- Para el almíbar
- ponemos a hervir el agua con el azúcar.
- Una vez que rompa a herviir retiramos del fuego y agregamos el zumo de mandarina.
- Para la crema de queso
- Montamos la nata a punto de yogur (que parezca un yogur griego espeso).
- Con ayuda de una espátula, batimos el queso hasta obtener una crema suave.
- Agregamos el azúcar glasé e incorporamos bien.
- Añadimos el zumo de mandarina y mezclamos.
- Agregamos un poco de la nata montada a la crema de queso y mezclamos con ayuda de una espátula (aquí queremos conseguir una consistencia parecida a la de la nata montada, esto nos ayudará a conseguir una crema más sedosa).
- Con ayuda de una espátula y movimientos envolventes, incorporamos poco a poco la crema de queso a la nata montada.
- Una vez que tengamos una crema homogénea, estamos listos para montar nuestra tarta.
- Montando el pionono
- Ponemos nuestro bizcocho sobre un papel de horno.
- Con ayuda de un pincel, remojamos nuestro bizcocho con el almíbar de mandarina.
- Con una espátula, extendemos por la superficie la mermelada de mandarina, dejando un margen en los laterales de un dedo de grosor.
- Con la misma espatula limpia, ponemos un poco de la crema de queso.
- Enrollamos nuestro bizcocho sobre sí mismo, aqui nos ayudamos del papel de horno para que no se nos ropa el bizcocho.
- Colocamos el pionono con cuidado y con las uniones hacia abajo sobre la fuente que vallamos a servir y recortamos los extremos para igualar los laterales.
- Con ayuda de una espátula o manga pastelera, cubrimos toda la superficie con la crema de queso.
- Aquí puedes cubrirlo de forma uniforme o despeinada, todo depende de tus gustos y habilidades.
- Llevamos a la nevera y dejamos reposar por una hora como mínimo.
- Para decorar, agregué unos hilos de chocolate negro por encima que quedaron de maravilla.